Toxocariasis Ocular

Toxocariasis ocular

Esta  enfermedad  se desarrolla principalmente en los niños y es debida a una infección producida por un parásito llamado toxocara canis o cati.  El paciente se contamina cuando, sin darse cuenta, toca con las manos los excrementos conteniendo la larva del parásito que vive en los perros y gatos.

 

La larva tiene predilección por el tejido de los ojos (aunque sólo afecta a uno) y después de un corto período de incubación, llega a su vida adulta produciendo una severa inflamación que deja a estos niños seriamente afectados visualmente.  Por desgracia, en la mayoría de los casos los padres no se percatan de esta condición hasta que notan un reflejo pupilar blanquecino (pupila blanca o leucocoria), indicando que la enfermedad ya está en estados avanzados y el daño es irreversible. A veces se requiere de cirugía para reparar otras complicaciones del proceso (como desprendimiento de retina por tracción, etc.) que limitarían aun más la visión.

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